sábado, 5 de febrero de 2011

Red Bull exhibe la nueva obra de Adrian Newey, el RB7

¿Qué habrá ingeniado Adrian Newey? Ésa era la pregunta que flotaba en el paddock y que se resolvió hoy durante la presentación del Red Bull con el que el alemán Sebastian Vettel quiere revalidar el título de campeón del mundo de Fórmula 1.

A las 08:30 horas (local) y en una fría mañana en la ciudad española, Vettel y el australiano Mark Webber destaparon el coche de 2011, que mostró un morro más elevado -una tendencia en todos los equipos- y un nuevo alerón trasero. Vettel, abrigado con un gorro, y Webber, bronceado aún por sus vacaciones en Australia, posaron ante los fotógrafos junto al jefe de equipo, Christian Horner, y al diseñador Newey.

"Parece interesante", dijo Vettel, que comenzó ya a probar el coche en los tests de Valencia. El alemán, que lucirá el número uno como campeón, cree que en 2011 todo será más difícil. "Intentaremos seguir avanzando", prometió. "Lo conseguido nos enorgullece y nadie nos lo puede quitar, pero empezamos de cero. Todos tienen posibilidad de ser campeón", señaló sin confianzas.

"Soy optimista, creo que el coche será bueno", dijo Webber. "Estaremos bien equipados", agregó Horner en una frase que suena a amenaza porque el año pasado, el Red Bull logró la "pole" en 15 de los 19 Grandes Premios y entre Vettel y Webber ganaron nueve carreras.

"Ojalá estemos luchando los dos arriba, primero y segundo, estaría bien", señaló Webber, que en 2010 mantuvo una agria rivalidad con su compañero.

Newey, el gurú del diseño de monoplazas, se enfrenta ahora al reto de comparar su creación con la de los rivales. "Puede llegar alguien con una idea más ingeniosa, y eso es lo que hace a la Fórmula 1 tan emocionante", dijo el ingeniero, que, al igual que los pilotos en el asfalto, mantiene una competición con las otras cabezas pensantes del paddock.

El RB6, con el que Red Bull logró los títulos de constructores y de pilotos, fue sin duda el más rápido en 2010 porque era un prodigio aerodinámico. Pero no siempre fue el más fiable. Esa es la asignatura pendiente del RB7 para 2011.

"Velocidad y fiabilidad es el premio gordo que todos buscan", dijo Vettel, que aventura la idea inicial del nuevo bólido: "Es más fácil hacer que un coche rápido sea también fiable que hacer rápido a uno fiable".

Horner constató que Vettel, que con 23 años se convirtió en noviembre en el campeón del mundo más joven de la historia, tiene un gran futuro. Y lo tiene en Red Bull. "Se siente bien y no hay razón para pensar que no continuará así en los próximos años. Al final, lo importante es el paquete global", señaló el jefe de equipo, que quiere seguir dando el mejor auto al alemán para que no se deje seducir por Mercedes y Ferrari.

Vettel aún no quiere hablar de llegar a los siete títulos logrados por su compatriota Michael Schumacher. "Queda mucho para eso, que la constelación perfecta se dé durante siete años es muy difícil. No pienso en ganar ocho títulos para ser el mejor, pero lo cierto es que no me importaría", dijo sonriente el rival a batir por todos en 2011.

El alemán aún no ha puesto un nombre más familiar al RB7, para el que Red Bull dispuso de poco tiempo debido a que se centró hasta el final en lograr los títulos del año pasado. "Tuvimos el tiempo de producción más escaso de la historia del equipo", subrayó Horner.

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